Tras los atentados ocurridos en Boston (Estados Unidos) hace tan solo unas semanas, el FBI puso en marcha una iniciativa para capturar a los responsables del ataque terrorista. Entre sus trabajos, parece ser que se incluyeron la aplicación de la biometría facial para reconocer a los sospechosos entre la multitud que se agolpaba en la línea de meta de la maratón.
A partir de las imágenes tomadas, y mediante el uso de software de reconocimiento facial, el FBI podría haber dado con los sospechosos de manera más rápida. Sin embargo, expertos de empresas especializadas en biometría aseguran que en caso de que hubieran utilizado el reconocimiento facial, es casi imposible que lo hicieran con las fotografías publicadas en prensa, dada su baja calidad.
En este sentido, empresas como MorphoTrust trabajan por mejorar los análisis biométricos mediante innovaciones en el software utilizado. Por ejemplo, en la actualidad los algoritmos existentes tienen grandes problemas para trabajar con imágenes donde las caras estén giradas más de veinte grados. El reto de la compañía norteamericana es ser capaz de analizar fotografías donde el rostro esté a casi cuarenta y cinco grados, lo que permitiría dar un salto importante en las investigaciones criminales.
Mejorar las resoluciones de las imágenes, además de otras características y desafíos, como por ejemplo que trabajemos con imágenes parciales o mal iluminadas, son varios de los problemas que ha de superar la industria de la tecnología del reconocimiento facial. Solo así en casos como lo ocurrido en Boston, la biometría facial dejará de ser una esperanza, para convertirse en una realidad tecnológica de gran impacto en la sociedad.
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